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Ausencia (Jorge Luis Borges)
Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde. -
(via gabymortem)
Posted on February 22, 2012 via GARZABLACK with 2,961 notes
Source: garzablack
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“Escribir novelas es un acto de rebelión contra la realidad, contra Dios, contra la creación de Dios que es la realidad… Cada novela es un deicidio secreto, un asesinato simbólico de la realidad”.
Fragmento de García Márquez: Historia de un deicidio de Mario Vargas Llosa.
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Ansiedad de vida
“La vida no termina de gustarme todavía. Y más vale que se vaya poniendo interesante de una vez. Más le vale. Por eso, la idea es sacarle el jugo mientras dure, a ver si al final se le encuentra el sabor, chuparle todo el tuétano hasta que no le quede nada. Me exaspera pensar en la cantidad de canciones que no he escuchado, de libros que no he leído, de corazones que no he roto, de ciudades que no he visitado, de dolores que no he sentido, de carnes, frutas, licores y drogas que no he probado, de palabras que no he dicho, de idiomas que no he hablado, de secretos que no he conocido, de abrazos que no he dado, de hijos que no he criado, de labios que no he besado, de historias que no he oído, de conversaciones que no he entablado, de errores que no he perpetrado, de disculpas que no he pedido, de cartas que no he escrito, de playas que no he conocido, de golpes que no he asestado, de ternuras que no he sentido, de venganzas que no he cobrado, de cuerpos que no tocado, de fugas que no he emprendido, de regalos que no he recibido, de regalos que no he dado, de amores que no he tenido, de sapos que no me he tragado, de velocidades que no he alcanzado, de miradas que no he sostenido, de religiones que no he profesado, de dinero que no he dilapidado, de heridas que no he inferido, de heridas que no he curado, de aguas que no he navegado, de batallas que no he peleado, de rendiciones que no he firmado, de alturas que no he conseguido y, sobre todo, de despeñaderos por los que todavía no he rodado. Todo esto me impacienta mortalmente, me saca de quicio. Si no fuera por estas únicas razones, no me importaría, si se ofrece, morirme mañana mismo.”
(Fragmento de la columna “Amores pirañas” de Beto Ortiz, publicada en Peru21 el 22 de setiembre de 2002)
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Literatura
Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos; y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida.Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida, tal como es, no nos basta para colmar nuestras sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y que debería ser mejor. Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola.
Mario Vargas Llosa en su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura.
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La tentación del fracaso (fragmento)
Febrero de 1976
Salgo ahora a comprar mi cotidiana botella de buen burdeos y veo sentados en una banca de la Place Falguiere a un par de clochards que deben tener ya, en este atardecer, buenos litros de ordinario tinto en el estómago y que aún continúan libando a pico de una botella que se ofrecen uno al otro ceremoniosamente. Y me digo que yo soy igual que ellos, su hermano, pero solapado, emboscado en un cargo, una situación, una apariencia de respetabilidad. Ellos han tenido el coraje de hacer de su vida lo que querían, tirando todo por la borda, adiós documentos, trabajo, domicilio, familia, país, responsabilidad, mientras que yo me he dejado seducir por las formas y he aceptado la existencia de las instituciones. ¿Serán ellos los únicos hombres libres que quedan sobre la tierra?
La tentación del fracaso de Julio Ramón Ribeyro. Página 483. Edit. Seix Barral. 2003
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Fakir
Me recuesto semidesnudo sobre nuestros recuerdos y nada sucede.
Cierro los ojos y una bandada de imágenes tuyas pasan como en una vieja película. Veo tu cuerpo de princesa de nieve buscando mis brazos. Veo tus brazos de ola partida buscando mi cuerpo. Veo tu rostro, tus besos, tu última despedida. Y nada sucede.
En mi espalda habitada por antiguas cicatrices, solo una pequeñísima molestia. Algo parecido a un continente de hormigas practicando alpinismo en mi columna. Nada más.
Al fin he logrado aprender las secretas artes del fakir: ahora puedo vivir de espaldas a tu nombre.
Lorenzo Helguero
El Amor en los tiempos del cole.
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Bohemia/Alcoholismo
“En el trayecto tomó al pico el primer trago. Todo lo que había en él de oscuro, de tembloroso, de repugnante, desapareció. Era un ser alado, flourescente, que se deslizaba por el mejor de los mundos y para quien nada era imposible”.
El embarcadero de la esquina, Julio Ramón Ribeyro. Cuentos Completos. Pag. 510. Editorial Alfaguara.
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Ribeyro
“Escritor discreto, tímido, laborioso, honesto, ejemplar, marginal, intimista, pulcro, lúcido: he allí algunos de los calificativos que me ha dado la crítica. Nadie me ha llamado nunca gran escritor. Porque seguramente no soy un gran escritor.”
Julio Ramón Ribeyro, La tentación del fracaso.
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(¿Autorretrato?)
No era seco ni frío sino avaro de su afección. Podía ser educado y cordial, pero se notaba que algo había en él que no se transmitía, que era celosamente conservado y que no daba sino en forma excepcional cuando encontraba un objeto digno de merecerlo. La gente no sabía que él guardaba su afección para sí mismo, que al otorgarla sentía empobrecerse, porque la necesitaba de verdad para sí, pues, si la prodigase, hubiera terminado por odiarse y volarse el cráneo de un tiro. (¿Autorretrato?)
Julio Ramón Ribeyro, La tentación del fracaso. Pag. 368. Ed. Seix Barral.
